Brecha digital

La tecnología y la transformación digital preocupan cada vez más a las personas mayores. Este sector de la población, que ha tenido que adaptarse forzosamente a las nuevas herramientas digitales, está experimentando una ausencia de acompañamiento en su proceso de adaptación. En concreto, la brecha digital existente preocupa al 54% de los mayores de 50 años, según datos aportados por el Observatorio Sénior de 65YMÁS.

En el caso de los mayores de 80 años, esta preocupación llega al 76%. Además, se estima que para el año 2050 las personas mayores de 65 años doblarán a los menores de 15 por primera vez en la historia de la Unión Europea, según un estudio del Imserso y la Unión Democrática de Pensionistas.

Por ello, “son interesantes las políticas públicas de ciberseguridad y competencias digitales que se están poniendo en marcha a través del Plan de Recuperación y la Agenda Digital del Gobierno, así como convenios con entidades sociales para impartir cursos de alfabetización digital”, comentan desde ANOVO, empresa de servicio de postventa en tecnología.

Asimismo, “los beneficios de la alfabetización digital en personas mayores son muchos ya que, en primer lugar, este aprendizaje les mantiene en activo y les estimula a afrontar el reto cognitivo de adquirir nuevas habilidades y destrezas; y en segundo lugar, favorece su autonomía y su bienestar emocional, ya que la tecnología derriba las barreras de la soledad y el aislamiento. Y, por supuesto, les proporciona el conocimiento necesario para no quedar fuera de las gestiones administrativas digitales”, añaden.

5 dispositivos para incorporar la tecnología en el día a día de los mayores

A pesar de la brecha digital y la necesidad de alfabetización, existen dispositivos que aumentan  la calidad de vida de nuestros mayores. Desde ANOVO, consideran que estos son algunos de los gadgets que pueden hacer la vida más fácil a la gente con más edad:

Altavoces inteligentes

Los asistentes de voz presentes en smartphones y en otros dispositivos electrónicos, permiten a los mayores comunicarse de manera más eficiente. Por ejemplo, facilitan la realización de llamadas sin acceso físico a un teléfono, permiten manipular sin contacto aparatos delicados como un termostato y ayudan a combatir la soledad.

Pulseras de actividad

Las populares pulseras de actividad se concibieron para ofrecer información sobre nuestro rendimiento deportivo, pero no es el único campo en el que pueden resultar útiles. Datos de salud como el pulso o el oxígeno en sangre pueden ayudar a prevenir accidentes e incluso facilitar un diagnóstico rápido. Este tipo de aparatos son especialmente útiles para las personas mayores que aún mantienen un elevado grado de actividad y pueden fijarse metas de ejercicio físico.

Robots aspiradores

Los mayores pueden tener dificultades para limpiar debido a sus limitaciones físicas. Si no pueden contar con ayuda externa, los robots de limpieza facilitarán considerablemente el mantenimiento del hogar. Estos aparatos son capaces de moverse por todo el hogar sin indicación de ninguna clase, e incluso pueden activarse mediante asistentes de voz, en caso de no poder activar sus controles físicos.

Reloj con detector de caídas

Algunos relojes inteligentes incluyen acelerómetros capaces de detectar una caída. Si reconoce dicha eventualidad, automáticamente realiza una llamada a los servicios de emergencia o a un número de contacto de confianza. Además, hay algunos específicamente diseñados para personas con demencia, que recuerdan información del día a día de una manera muy sencilla y visual. Estos aparatos pueden facilitar además recordatorios para la toma de medicación.

Localizadores de objetos

Los localizadores de objetos son dispositivos muy finos que cuentan con conexión Bluetooth y se pueden adherir o enganchar a otros objetos para facilitar su localización. Estos pequeños aparatos pueden utilizarse como llavero o introducirse en un bolso, de forma que sonará una alarma en el teléfono móvil si el usuario se aleja sin llevarlos encima, recordándole que está a punto de salir de casa sin llevar sus llaves, la medicación o las gafas, por ejemplo.

Según la última encuesta sobre ‘Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación’ en los Hogares, realizada por el INE, se observa que tan solo un 31,8% de las personas mayores de 74 años ha utilizado Internet en los tres últimos meses, lo que supone más de 1,4 millones de personas, un aumento respecto a años anteriores (27,9% en 2020 y 23,4% en 2019).

En este contexto, los wearables se han convertido en herramientas fundamentales en la experiencia de cliente y pueden llegar a ser muy útiles para los mayores. Además, compañías como Ever Health y Bleta han integran los servicios de salud digital y teleasistencia en dispositivos adaptados para romper las barreras de accesibilidad de los mayores.

El objetivo para minimizar la brecha digital es lograr una tecnología de video e integraciones avanzadas y diseñadas por médicos para realizar una videoconsulta con las máximas prestaciones, como tomar el control de la cámara, la traducción simultánea, o la posibilidad de dibujar sobre documentos, entre otras actualizaciones.

Imágenes del artículo: Cedida por Ever Health