Por Joe Manuele, directivo de Dimension Data.

En la actualidad, diversos fabricantes de la industria automotriz, están redefiniendo el concepto de «coche» de una máquina de metal a un conjunto de servicios digitales y siguen buscando socios para desarrollar destrezas. Al respecto, Daimler/Mercedes-Benz continúan reinventándose así mismos y se sitúan a la vanguardia de la innovación en la tecnología de vehículos conectados.

Reinvención del coche: Primero, la radio

El aspecto del concepto de vehículo conectado más obvio para el consumidor es lo que se solía denominar una «radio para coche». En un Mercedes actual, se trata más de un dispositivo que puede transmitir emisoras de radio por Internet, que informa en voz alta sobre el tráfico en tiempo real y permite que los pasajeros se conecten a la red de forma individual.

La empresa también ha reconsiderado cómo se utiliza esta tecnología. Una pantalla de visualización frontal de tipo piloto de combate muestra al conductor información importante que se refleja en el parabrisas de su campo de visión de conducción. Puede introducir comandos en los sistemas de navegación, audio o teléfono a través de una pantalla táctil instalada en la ubicación habitual de la palanca de cambios o simplemente indicándolos por voz usando un lenguaje natural. Pero esto no son más que algunas pinceladas del actual Mercedes conectado.

La innovación automotriz se está transformando a toda marcha

De acuerdo con el informe Connected Car Report (Informe sobre vehículos conectados) de PwC , lo que está por llegar supera con creces a lo que ya ha ocurrido. Según se afirma en el informe, «el coche del futuro representará un cambio radical en cuanto a forma y función en comparación con lo que se ofrece en la actualidad. Habrá nuevos niveles de conectividad entre los vehículos, lo que permitirá utilizar nuevos servicios dentro y fuera del coche. Habrá nuevos tipos de coches, muchos dedicados a usos específicos, como flotas de servicio de taxi y de coche compartido. La cultura del automóvil, incluida la opinión generalizada sobre cómo se deben poseer y conducir los vehículos, también sufrirá cambios».

Los principales actores están acelerando el ritmo

Los nuevos participantes del mercado, como Apple y Google, están redefiniendo el aspecto de una empresa de automóviles. Se afirma que Apple ha invertido 10.000 millones de dólares en iCar, y espera iniciar la producción en 2020. Google está trabajando en un sistema operativo completo para coches autónomos y conectados, y sus prototipos ya han recorrido de forma autónoma más de 3 millones de kilómetros.

En respuesta a estas amenazas, Ford sustituyó recientemente a su consejero delegado porque la empresa no se estaba transformando lo suficientemente rápido. Fue el presidente del consejo de administración, el bisnieto de Henry Ford, quien sustituyó al consejero delegado por el director de Innovación, ya que la empresa necesitaba una visión más radical.

La necesidad de cambio

Durante mucho tiempo, los principales actores establecidos de la industria automotriz no sentían la necesidad de cambio. Existían desde hacía cientos de años, eran empresas de ingeniería mecánica, fabricaban coches e innovaban hasta el punto de mantener su posición competitiva en relación los unos con los otros.

Empresas de la talla de Tesla, así como otros nuevos operadores, han alterado el mercado hasta el punto de que el modelo operativo tradicional de las empresas automovilísticas ha dejado de tener sentido. Lo que queremos decir es que el coche ya no es simplemente una pieza de ingeniería mecánica, sino que se ha convertido en un ordenador con ruedas, en una pieza de tecnología controlada por software.

A medida que la legislación se introduce en el ámbito de la contaminación del aire, prohibiendo potencialmente la venta de coches accionados por gasolina en el futuro, aumenta la presión ejercida sobre los actores de la industria automovilística tradicional para lograr la autodisrupción y redefinir sus organizaciones con el fin de prepararse para el futuro. Esto requiere la transformación de TI en la fábrica, en los concesionarios y en el vehículo conectado.

¿A quién se conecta el vehículo conectado?

Hay cierta magia en torno a los coches autónomos y conectados. Pueden conducir de forma autónoma, saben cosas antes que usted y pueden solicitar asistencia automáticamente. Sin embargo, al igual que ocurre con tantas invenciones aparentemente mágicas, entre bambalinas, hay un ejército de personas que hace que todo esto sea posible.

Merchants, una empresa de Dimension Data, proporciona a Mercedes un centro de contacto del cliente multicanal que ofrece asistencia al cliente personalizada. Una vez que el cliente pulsa un botón situado en el techo del coche, la llamada se envía automáticamente al Centro de Asistencia al Cliente, y el sistema GIS del vehículo proporciona información de forma automática como, por ejemplo, la ubicación del conductor y puntos de referencia en la pantalla del agente. Las interacciones anteriores y actuales, incluidas las establecidas con los concesionarios y departamentos de servicio, se muestran a los agentes en la pantalla.

¿Es el sector de TI un negocio clave en la actualidad?

Sin lugar a dudas, la balanza se está inclinando hacia ciertos tipos de capacidades de TI —en particular, el desarrollo de productos digitales— que se están convirtiendo en un negocio clave para los fabricantes de automóviles. No obstante, esto no significa necesariamente que quieran poseer y operar sus infraestructuras de TI. Es probable que los fabricantes de automóviles no consideren la responsabilidad operativa de los servidores, las nubes, las redes y la ciberseguridad un negocio clave.

El negocio automotriz sigue estando basado fundamentalmente en el deseo de vender el mayor número posible de coches, no en organizar los «entresijos» de TI necesarios para ofrecer una experiencia del cliente de calidad en un concesionario. El negocio clave de los fabricantes de automóviles está volviéndose más una cuestión de desarrollo de software centrada en desarrollar la IP y, en última instancia, ofrecer un producto de calidad superior en el mercado.