En la presentación del Estudio del Impacto del COVID-19 en la inversión TIC en España, en el que se ha entrevistado a 130 directores generales y decisores de TI, se ha revelado una desaceleración del gasto tecnológico del 1% en 2020, al tiempo que confirma que la eficiencia en las operaciones y las soluciones de continuidad de negocio son en la actualidad, la principal prioridad de inversión de las empresas.

El estudio confirma que si bien los servicios externos de TI, Hardware y Business Services han sido las áreas de gasto que más se han visto impactadas negativamente por COVID-19, la noticia positiva es que las herramientas de colaboración, servicios en la nube y dispositivos han experimentado un impacto positivo en este periodo de pandemia.
Desarrollado por la consultora IDC Research España, el estudio se ha estructurado en cuatro áreas: impacto de COVID-19 en los procesos de negocio y facturación, Impacto de COVID-19 en el gasto de TI, gestión del trabajo en remoto y cambios en la cultura digital de la organización, con el objetivo de abordar la diferente intensidad con la que la pandemia está afectando al mercado. Además, se ha hecho un foco especial en la perspectiva de ingresos para 2020, los efectos en el gasto de TI, la gestión y uso de políticas de Smart Work y el cambio en la cultura digital de las organizaciones.
El principal hallazgo de esta investigación se resume en que el impacto de COVID-19 acelerará los procesos de transformación digital de las empresas, habilitándolas a reaccionar mejor y más rápido a los cambios del entorno. Lo confirma el dato de que el 47% de las organizaciones encuestadas han declarado que mantendrán las políticas de Smart Work en la vuelta a la normalidad.
Desaceleración del gasto de TI

 

Las previsiones de IDC previas a la pandemia presentaban un crecimiento del gasto de TI empresarial del 2,8% para Europa respecto del año 2019 que se ha visto reducido hasta el 1,4% según sus últimas estimaciones. En el caso concreto de España, se ha seguido la senda Europa de desaceleración, presentando una contracción del gasto de TI que hace que el gasto pase del 1,9% al 0,9%.
Un segundo hallazgo de este estudio es que el gasto de TI en su conjunto se está viendo reducido fundamentalmente por la bajada de ingresos, lo que no va a impedir que ciertas categorías de gasto se van impulsadas de manera positiva.
Así, la desaceleración del gasto ha venido acompañada de una redistribución del mismo en las diferentes categorías e industrias. En líneas generales, servicios personales y de consumo, transporte y de manera muy visible el turismo, han sido aquellas industrias en España donde el impacto de la pandemia ha sido más visible, en gran medida por ser sectores tractores de la economía.
Por el contrario, otras industrias como la sanitaria o incluso la propia administración pública deberán acelerar sus inversiones digitales a medida que vayamos superando la pandemia, con un previsible incremento en la infraestructura, la incorporación de automatización de procesos e incorporación de la inteligencia artificial o el uso intensivo de herramientas de colaboración.
En los últimos dos meses hemos podido ver diferentes soluciones y casos de uso, como videoconferencia y plataformas de aprendizaje, entre otras, que han permitido a las empresas tener continuidad de negocio, amortiguando el efecto que la pandemia ha provocado en la economía y la sociedad en general”, ha explicado José Antonio Cano, Director de Análisis y Consultoría de IDC Research España.
La empresa española ha sabido reorganizarse internamente

 

Si bien hasta el brote del coronavirus las organizaciones seguían trabajando en silos y sumando iniciativas interdepartamentales, el estado de alarma ha provocado que la mayoría de las empresas en España hayan adoptado políticas de teletrabajo. En algunos casos ya se disponía de cierta política al respecto (y por tanto la pandemia ha reforzado los procesos de trabajo en remoto de estas organizaciones) o bien se ha implantado la propia necesidad de garantizar la continuidad de negocio en aquellas industrias en las que ha sido posible, como reconocen el 52% de las empresas consultadas.
“La gestión de la pandemia en las organizaciones se ha llevado de manera ágil e interna, debido a la necesidad de actuar de manera rápida al virus. La colaboración e involucración de todos los departamentos de la empresa ha sido necesaria para garantizar la continuidad del negocio en las primeras fases de impacto del virus”, confirma José Antonio Cano.
El mayor desafío no obstante se encuentra principalmente en la ciberseguridad y, en segundo lugar, en la implantación de políticas de Smart Working, dado que la necesidad de movilizar y transformar el puesto de trabajo para garantizar el negocio ha impactado en los primeros momentos de la pandemia en la continuidad del negocio.

El mayor desafío se encuentra principalmente en la ciberseguridad y, en segundo lugar, en la implantación de políticas de Smart Working

El smart working ha venido para quedarse
Una de cada dos empresas encuestadas confirma que va a seguir manteniendo sus políticas de trabajo después de que pasen los efectos de Covid-19
´En el periodo de desescalada el foco de las organizaciones se centra en la continuidad del negocio, la automatización como vía para lograr eficiencias y la reducción de costes, así como la búsqueda de nuevas vías de interacción y colaboración entre empleados y proveedores para poder llegar con una propuesta de valor diferencial al cliente.
Como conclusión final, la mayoría de las empresas considera que el Smart Working ha venido para quedarse, aunque su implementación dependerá del grado de madurez de las mismas, de la industria en la que opera la empresa o según roles y posiciones.
 

Imágenes del artículo: Photo by Annie Spratt on Unsplash

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here