blockchain

Cada sociedad desarrolla una identidad cultural propia. El reciente modelo de desarrollo basado en la información y las comunicaciones, la actual «Sociedad de la Información», ha sido constante a lo largo de los años. Ha sido lo que ha definido nuestro mundo en las últimas décadas. Si bien los medios de comunicación fueron grandes responsables de que se acuñase este concepto en los años 70, internet lo ha llevado a un nuevo nivel por su ubicuidad y accesibilidad.

El pasado domingo 17 de mayo se celebró el ‘Día Internacional de la Sociedad de la Información’. Un día importante para reflexionar sobre la importancia de intercambiar datos gracias a la interconexión. Ha sido en este caso una celebración marcada por la crisis del coronavirus y el camino hacia la nueva normalidad. Una normalidad en la que los usuarios y las empresas requerirán acciones y soluciones más ágiles, autónomas, eficientes e inclusivas, además de tecnologías que aporten mayor confianza.
En este contexto de confianza e intercambio de información, el Blockchain se ha convertido en la «máquina de la verdad» y motor de transformación hacia una «nueva» Sociedad de la Información, gracias a sus características de inmutabilidad, compartición, descentralización, escalabilidad y seguridad. La tecnología de cadena de bloques o blockchain actúa como una plataforma y repositorio de datos única que permite agilizar el intercambio de información entre distintos interesados dentro de diferentes procesos interrelacionados.
  • Inmutable y compartida. Solo permite añadir información. Por lo que es un registro de información no modificable y compartido entre los nodos de la red (llamados así los repositorios de información utilizados).
  • Descentralizada e inclusiva. No existe un operador central, lo cual le otorga una alta fiabilidad al no tener un punto único de fallo o ataque. Uno o varios ordenadores (nodos) pueden eventualmente fallar y la plataforma seguirá funcionando. Los participantes se organizan por consenso común para validar la información que se almacena. Además, el blockchain tiene un carácter inclusivo, y se implementa como una plataforma desacoplada que no impone requerimientos de tecnologías específicas para su integración con los sistemas actuales.
  • Ágil y escalable. Si bien es cierto que surgió para atender necesidades del mundo financiero, hoy en día se está aplicando en soluciones de cualquier sector. La cadena de bloques cuenta con la habilidad de crecimiento incremental natural (añadiendo más nodos), la potencia de la plataforma puede crecer gradualmente y de forma completamente alineada con la demanda.
  • Eficiente, segura y robusta. La información que gestiona permite optimizar otros sistemas y contrastar sus medidas de forma sencilla. Usa criptografía para guardar la información, lo que lo hace inmune al fraude. Agrega el poder computacional que se requiere en cada momento al combinar la potencia de computación de todos los ordenadores conectados. Solo los participantes autorizados para ello pueden participar en la escritura y/o lectura de la información que gestiona la plataforma blockchain.

Imágenes del artículo: clem-onojeghuo-unsplash

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