fintech

Jordi Ros, profesor colaborador en ESIC Business & Marketing School

Venimos de una época pre-internet dónde todo trámite comportaba cierto tiempo y paciencia burocrática, y hemos pasado a poder gestionar en minutos todo aquello que necesitamos desde un dispositivo electrónico, ya sea smartphone, tablet o pc. Por este motivo, el principal reto para cualquier entidad financiera es entender que su mejor asesor comercial de cara al cliente es la aplicación para el móvil
o la página web.

El cliente demanda agilidad en estos tiempos de inmediatez en el que nos movemos. Por eso, las entidades financieras que más rápido se han adaptado y sobre todo, aquellas que ya han nacido de forma digital están teniendo mucho éxito en el mundo de las Fintech.

Para cualquier necesidad que pueda tener un cliente los modelos de negocio en el ámbito digital han conseguido dar mayor visibilidad y conexión a sus proyectos, ideas y necesidades, mientras que las empresas de carácter económico-financiero han encontrado un entorno, tecnológico, dónde estas empresas resultan tan necesarias como la necesidad primaria, dado que permiten ser el hub, o punto de encuentro entre esas necesidades complementarias.

En el uso, un cliente, ya sea particular, profesional o empresa puede relacionarse económica y financieramente con herramientas elaboradas por las Fintech para realizar sus pagos, pedir o aportar préstamos, controlar sus finanzas e inversiones, etc. De este modo pasamos de antiguos múltiples sistemas inconexos

a un sistema económico-financiero completamen
te conectado y
vinculado que
utiliza el vehículo de internet a la velocidad de la inmediatez.

Las Fintech

El éxito de las Fintech viene dado porque cubren necesidades reales de inversión, capitalización y transacciones de cobros y pagos, entre otras, haciéndolo de una forma más ágil, eficiente y eficazmente.

En la capitalización encontramos las empresas de Crowdlending que están haciendo una gran labor tanto para aquellos proyectos o empresas que necesitan financiarse, como para aquellas personas que buscan la máxima rentabilidad con el mínimo riesgo. En este caso las Fintech sustituyen el clásico sistema bancario por un sistema de economía colaborativa dónde hay un cambio en el intermediario pasando de un banco que es juez y parte, a una

empresa de crowdlending dónde su papel es, por el momento, más de punto de encuentro entre los que necesitan inversores y los que reclaman rentabilidad, siendo este último el que decide a que proyectos o empresas concretas quiere destinar su capital y el importe de la misma.

No podemos decir que el sistema financiero haya sido el más madrugador en el uso de las herramientas que internet y los sistemas colaborativos han impulsado en la sociedad, de hecho me gustaría destacar su retraso, si se me permite, pero una vez superados los comprensibles recelos y susceptibilidades acerca del uso del dinero directamente desde internet, gracias a generar vías de pagos seguros, hemos podido comprobar cómo los clientes sí estaban esperando todas las herramientas que las Fintech han puesto a su disposición para

hacer un uso completo y exhaustivo de éstas, y como consecuencia tenemos el gran auge y éxito de la Fintech actualmente. Si bien podemos decir que el cliente, siempre es el factor determinante del éxito de un negocio, también debemos reconocer que hay empresas dentro de las Fintech que están haciendo las cosas con grandes dosis de excelencia, entendiendo que un todo está compuesto de diversas partes y que si cuidas cada una de las partes, tienes un todo muy cuidado.

En conclusión, la irrupción, algo tardía pero contundente de las Fintech en el panorama financiero, ha permitido a los usuarios acudir en tropel para cubrir necesidades generales, pero, sobre todo, para cubrir una necesidad más concreta de nuestro tiempo como es la necesidad de financiarse y la necesidad de tener un destino óptimo para nuestros ahorros.

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