cultura digital

El nuevo informe del Instituto de Transformación Digital de Capgemini en colaboración con Brian Solis, titulado The Digital Culture Challenge; Bridging the employee-Leadership Disconnect, recoge que el 62% de los profesionales consultados considera que la cultura corporativa reinante es el mayor obstáculo en el proceso de transformación digital de una empresa, con el consiguiente riesgo de pérdida de competitividad en el entorno actual. Además, esta percepción ha empeorado en 7 puntos porcentuales (pp) desde 2011 —año en que Capgemini realizó el primer análisis en este ámbito—, cuando el porcentaje fue del 55%.

Los empleados no consideran que la cultura de su empresa sea “digital”

El estudio, basado en 1.700 encuestas a profesionales de 340 compañías en 8 países y entrevistas en profundidad con expertos académicos, pone de manifiesto la considerable diferencia entre la percepción que la alta dirección y los empleados tienen respecto a la existencia de una cultura digital dentro de sus organizaciones. Frente al 40% de la alta dirección que cree que sus empresas tienen una cultura digital, solo el 27% de los empleados está de acuerdo con esta afirmación.

Los profesionales consultados valoraron el concepto de «cultura digital» de sus empresas respecto a siete dimensiones: entorno de colaboración, innovación, cultura abierta, habilidades y mentalidad digital (digital mindset), agilidad y flexibilidad, orientación al cliente y uso de datos para fundamentar decisiones. La información recabada permitió identificar algunas de las razones que explican esa divergencia de percepción; por ejemplo, que los máximos responsables no transmiten de forma clara la visión digital, la ausencia de roles digitales de referencia y la falta de indicadores clave de desempeño (KPI) adecuados para medir los objetivos de transformación digital.

La investigación muestra una profunda falta de sintonía entre la alta dirección y los empleados en todas las áreas que comporta la cultura digital:

  • La innovación sigue sin ser una realidad para numerosas organizaciones. Solo el 7% de las empresas considera que su organización tiene la capacidad de concebir y probar ideas de forma continuada y de ponerlas rápidamente en práctica. Por otro lado, si bien el 75% de la alta dirección cree que su empresa tiene una cultura de experimentación y asunción de riesgos, solo el 37% de los empleados base está de acuerdo. Las organizaciones deben premiar activamente las iniciativas que animen a asumir riesgos y propiciar entornos donde los empleados puedan experimentar.
  • Acusada disonancia con respecto a las prácticas colaborativas. El 85% de la alta dirección cree que su organización promueve la colaboración internamente, pero solo el 41% de los empleados está de acuerdo con esa afirmación.
  • La alta dirección considera que sí tiene visión digital, pero los empleados discrepan. Mientras que el 62% de la alta dirección afirma que tiene una estrategia claramente definida para la consecución de sus objetivos digitales, solo el 37% de los empleados considera lo mismo.

El informe pone de relieve que las empresas no consiguen que sus empleados participen en el viaje hacia el cambio de cultura corporativa. Implicar a los empleados es fundamental para inculcar una actitud digital efectiva y acelerar la transformación cultural de la organización. La alta dirección y los mandos intermedios son esenciales para traducir la visión digital en resultados tangibles y para incentivar las conductas digitales positivas.

Creación de una cultura digital

Crear una cultura digital y conseguir el cambio requiere paciencia, tenacidad y medición constante. Para lograrlo, según el informe, las empresas necesitan:

  • Identificar y desplegar agentes o embajadores del cambio e involucrar y apoyar a los empleados en el fomento de la cultura digital.
  • Aplicar indicadores de desempeño digital (KPI) que se centren en la adopción y evolución de comportamientos más que en logros o errores.
  • Utilizar herramientas colaborativas para aumentar la transparencia y llegar a todos los empleados; fomentar trabajo colaborativo que conecte a los empleados con la dirección.
  • Invertir en las competencias digitales que realmente son prioritarias.
  • Hacer tangible el cambio de cultura.
  • Transmitir con claridad en qué consiste el enfoque digital y hacer visible la implicación de la alta dirección (por ejemplo, el desarrollo de nuevos comportamientos y actitudes por parte de los directivos les convertirá en modelo a seguir).
  • Adoptar un enfoque sistémico.

Imágenes del artículo: Shutterstock

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