La crisis sanitaria ha generado un cambio de paradigma en cuanto a la integración de la sostenibilidad y de la RSC se refiere. Lo humano ha pasado a ocupar un lugar preponderante en las estrategias de las empresas, que se han dado cuenta de la importancia de asegurar el bienestar de sus empleados como atributo de valor clave para el desempeño de la compañía.

Forética es una organización referente en sostenibilidad y responsabilidad social empresarial. Cuenta con más de 200 socios, entre ellos, numerosas empresas del IBEX 35, además de Pymes, ONG de referencia y socios personales.

Su proyecto ‘Futuro de la Sostenibilidad’, reflexiona sobre las perspectivas en materia de RSC y de sostenibilidad en el futuro y pretende fortalecer esta acción empresarial favoreciendo la construcción de un futuro más sostenible.

En su informe ‘Escenarios de Recuperación post COVID-19: Maximizar el impacto de la sostenibilidad en la estrategia corporativa’, sobre el ‘Futuro de la Sostenibilidad’, señalan cinco aspectos claves que las empresas tendrán que integrar en su estrategia:

  • vincular la sostenibilidad con el propósito de la compañía desde la alta dirección
  • promover el cambio hacia un enfoque transversal de la sostenibilidad en las distintas áreas de la compañía
  • medir el impacto con indicadores que monitoricen la evolución del desempeño
  • integrar los factores ESG en la gestión de riesgos
  • alinear los objetivos de sostenibilidad con la estrategia corporativa.

Tania Fernández, responsable del proyecto ‘Futuro de la sostenibilidad’ de Forética, es tajante, «para que la RSC influya positivamente debe integrar las expectativas y necesidades de los clientes en la oferta de productos/servicios».

—¿Cuáles son los cambios más notables en RSC tras la crisis sanitaria y la transformación que ha experimentado la sociedad?
—El principal cambio en materia de RSC ha sido la creciente preocupación por el futuro del trabajo y las herramientas que las empresas pueden implementar para asegurar una transición hacia una “nueva normalidad” en los entornos de trabajo más inclusiva y sostenible. Los nuevos imperativos impuestos por la crisis de la COVID-19 (mayor flexibilidad, conciliación familiar, teletrabajo, etc.) han empujado a las empresas a cuestionarse sus modelos de trabajo y a innovar para asegurar el bienestar y motivación de sus empleados.

De hecho, dentro del ecosistema de las empresas de Forética, observamos cómo la salud y el futuro del trabajo, dos temas que antes de la crisis de la COVID-19 solo preocupaban al 10% y al 8% de las empresas respectivamente, han pasado a tener lugar entre las 5 principales prioridades, siendo el futuro del trabajo la temática de mayor interés (50% de las empresas la identifican como temática prioritaria) y la salud la cuarta, después del cambio climático y la Agenda 2030 (40% de las empresas la identifican como temática prioritaria).

También estamos observando una creciente preocupación por la integración de las cuestiones Ambiental, Social y Gobernanza (ESG, en sus siglas en inglés) en los modelos de gestión de riesgo de las empresas, en parte debido a las mayores exigencias de los inversores.

—¿Cómo influye la RSC de las empresas en el cliente? ¿Y en los empleados?
—Una estrategia coherente y con propósito de RSC influye positivamente tanto en el cliente como en los empleados. Por un lado, ayuda al posicionamiento y reputación de una marca ya que esta es percibida como responsable y con un impacto positivo por los clientes. De hecho, cada vez más consumidores están dispuestos a pagar un sobrecoste por productos o servicios más sostenibles. Por otro lado, de cara a los empleados, favorece el sentimiento de orgullo de pertenencia, así como el bienestar en el trabajo.

—¿Cuáles son los principales pilares de la RSC en relación con la experiencia del cliente?
—Para que la relación con la experiencia del cliente sea positiva y beneficiosa, la RSC debe ser ante todo coherente con el modelo de negocio de la compañía y estar vinculada a su misión y propósito. Además, una estrategia de comunicación eficiente que dé visibilidad a los esfuerzos y acciones de la compañía en la materia, es también clave en la relación con los clientes. Por último, para que la RSC influya positivamente, esta debe integrar las expectativas y necesidades de los clientes en la oferta de productos/servicios.

Una estrategia con propósito de RSC influye positivamente en el cliente y en los empleados

—El mundo actual se encuentra en constante cambio. ¿Cuáles son las tendencias actuales en RSC?
—En términos ambientales, la tendencia actual es sin lugar a dudas la necesaria descarbonización de nuestras sociedades. De hecho, muchos países ya se han comprometido a alcanzar la neutralidad en carbono para 2050, y entre ellos algunos de los más emisores como China, Japón o Reino Unido.

Por otro lado, la crisis de la COVID-19 ha enfatizado mucho más la importancia de lo social. Por primera vez, el factor humano ha primado sobre los imperativos económicos y las empresas se han dado cuenta de la importancia de asegurar una reconstrucción más social. Así, las estrategias empresariales están cada vez más orientadas hacia el objetivo de asegurar una sociedad más respetuosa (garantizando los Derechos Humanos de todos los trabajadores), más inclusiva (con estrategias empresariales que busquen reducir las desigualdades), más preparada (especialmente teniendo en cuenta el reto de la transformación tecnológica), y más saludable.

Todas estas tendencias deben de estar respaldadas por una buena gobernanza en términos de sostenibilidad. Esta solo se puede alcanzar asegurando un propósito empresarial claro y coherente, una debida diligencia en términos de sostenibilidad, una apuesta por la transparencia y finalmente la oferta de un consumo responsable que integre las expectativas crecientes de los consumidores.

 

Imágenes del artículo: Rafael Albornoz. Unsplash