En el contexto de cambio en el que nos encontramos, la transformación digital es una realidad de la que no podemos escapar. Los cambios en los modelos de trabajo, la incorporación de tecnología o la automatización de procesos han llegado para quedarse. Entonces, para sobrevivir en el mundo laboral es necesario adaptarse. Hablamos con Ramón Cabezas, especialista en transformación digital y humana, que nos presenta su libro «WISE Workers» , a la venta desde el pasado 1 de marzo, en el que aporta las claves para convertirse en el empleado que necesitan las empresas.

Los cambios a los que nos hemos enfrentado a raíz de la pandemia han transformado el panorama laboral, ¿Cuál es el motivo de esta transformación?
Ramón Cabezas, Autor de «WISE Workers»
— La pandemia, en realidad, ha sido un acelerador de los cambios previamente introducidos por la globo-digitalización en las empresas. Hablo de globo-digitalización, porque cuando una empresa digitaliza en gran medida sus procesos, habilita de forma inmediata su presencia en cualquier parte del planeta. Digitalización y globalización son dos conceptos que van intrínsecamente unidos. La distancia social y los confinamientos impuestos por razones de salud pública han impactado de forma directa en la productividad de las empresas. Dado que estas no pueden parar para poder subsistir, el teletrabajo y la capacidad de gestionar los procesos de forma remota sin tanta presencia física se han revelado como la forma más eficiente de funcionar.
Numerosas empresas han colocado a miles de trabajadores teletrabajando en apenas unas semanas y algunas de ellas han identificado en esta práctica no pocas ventajas. No pocos trabajadores han visto en esta nueva forma de trabajar eficiencias (no gastar tiempo en el traslado al puesto de trabajo, comer en el propio domicilio, conciliar mucho mejor con la familia, etc.). Sin embargo, también se ha visto la importancia de la necesidad de socialización, así como la importancia para algunos tipos de trabajos y de organizaciones de la presencialidad, tales como sesiones de design thinking, organizaciones agile o sesiones de creatividad, donde la interacción personal y la inmediatez son muy importantes.
No hay que confundir poner a los trabajadores en su casa (que es lo que la pandemia básicamente ha potenciado), con digitalizar verdaderamente los procesos. La transformación digital afecta a toda la cadena de la empresa y, en especial, a la relación con los clientes. Y no hay que olvidar que las personas siguen estando en el centro de toda transformación. Por eso es importante entender que no hay transformación digital si no hay transformación humana.
Tras estos cambios, ¿es cierto que la transformación digital está destruyendo empleos?
— Quien no quiera ver que la transformación digital es una gran maquinaria destructora de empleos es que no está prestando atención a los cambios que se están produciendo a su alrededor. La digitalización, especialmente aquella que se centra en las actividades que tienen que ver con el cliente, hace que los procesos se compriman como un acordeón y que la toma de decisiones se automatice. Son las máquinas las que realizan los papeles de intermediación que antes estaba reservada a los humanos, en concreto a los mandos intermedios. Este colectivo es el que va a resultar más afectado, seguido de todas aquellas personas cuya labor sea obviada por los procesos digitales o cuyas características haya cambiado y requiera nuevas habilidades de uso o conocimiento de la tecnología involucrada.
Se estima, según la OCDE, que en 15 años aproximadamente el 40% de los puestos de trabajo que conocemos hoy habrán desaparecido. Hay que hacer notar, que los mandos intermedios de las empresas suponen el grueso de la clase medida de la sociedad. Cuando este colectivo pierde su empleo y se precariza, la clase media sufre una quiebra que cambia los paradigmas existentes, tales como el estado del bienestar, la seguridad del empleo, la sostenibilidad de las unidades básicas familiares, etc. En definitiva, se produce un cambio en el orden social a todos los niveles, económico, de valores y político.

«La globo-digitalización pospandémica va a representar una gran oportunidad de empleo para muchas personas»

Su libro Wise Workers habla sobre los empleos del futuro. ¿cuáles son las características de estos empleos?
— Esta situación que parece apocalíptica no es tan dramática, porque la sociedad y las personas, si están bien instruidas y preparadas, pueden acompasar el cambio convenientemente. De hecho, la globo-digitalización pospandémica va a representar una gran oportunidad de empleo para muchas personas y de avance para muchos países que sepan aprovecharlo.
Hay dos grandes grupos de empleos donde van a surgir oportunidades extraordinarias para acceder a empleos de alta calidad y remuneraciones muy dignas. El primer grupo tiene que ver con la gestión de las llamadas competencias digitales. La Unión Europea ha definido 22 competencias digitales fundamentales para la eficiencia y competitividad de las empresas y que por lo tanto van a tener que ser manejadas por sus trabajadores. La mayoría están relacionadas con la gestión de la información, con la ciberseguridad y con la implantación, uso y explotación de las tecnologías. El segundo grupo tiene que ver con las competencias emocionales, aquellas que van a ser diferenciales para manejarse en un mundo acelerado y global, donde la velocidad de cambio y de resistencia a los problemas y presiones es fundamental para su éxito.
Con estos dos grandes grupos cualquier empresario debería cubrir el 100% de las nuevas necesidades de mercado, competencia, digitalización y globalización a la que se enfrente su empresa.
Los Wise Workers son aquellos perfiles que han sabido adaptarse a esta transformación, ¿cuál es la característica diferencial de estos perfiles para ser los favoritos de las empresas?
— Sabemos que hoy en día la selección de personal se enfrenta a serias dificultades para cubrir correctamente los puestos de trabajo con los perfiles adecuados. ¿Una carrera, un máster, idiomas, etc.?
Son infinitas las listas de los candidatos que cumplen con estas características y sin embargo no son suficientes para cubrir correctamente los nuevos puestos de trabajo. La denominación de WISE Worker viene a indicar precisamente las características de estos trabajadores tan buscados por las empresas. En primer lugar, el vocablo WISE, en inglés, nos habla de un empleado sabio, con conocimiento, que sabe de lo que habla y que sabe perfectamente lo que se lleva entre manos. Habla de formación y preparación, habla de capacidades especificas para el trabajo que está realizando.
En definitiva, los perfiles generalistas y buenos para todo van a perder peso respecto a perfiles más preparados para lo que la empresa requiere. Van a tener alta capacidad de autoformación y de adaptación y absorción de nuevos conocimientos. Así como cuando uno es joven y se prepara por su cuenta para acceder al mundo laboral, una vez que se está en el, los WISE Workers van a seguir formándose y actualizándose por su cuenta para tener nuevas oportunidades.
La siguiente característica de los WISE Workers nos la da, el significado de su acrónimo, hablando de personas que trabajan With Information, Science & Emotions, cercanas a las tecnologías, que las usan de forma natural e integrada, pero que también gestionan adecuadamente sus emociones en un mundo extremadamente complejo. Finalmente, la fonética de WISE, en español, nos recuerda a los GUAIS, aquellos que gustan y se gustan, los preferidos de las empresas. Son todas estas características las que hacen estos perfiles atractivos para las empresas

«La capacidad de perseverancia y resiliencia, lo que hace de estos WISE Workers los empleados adecuados»

— ¿Cuál es el mayor reto al que han de enfrentarse aquellos que quieran convertirse en Wise Workers?

— Para llegar a ser un WISE Worker lo primero que debe hacerse es romper con los paradigmas establecidos. Algunos de ellos vemos que se deshilachan delante de nosotros: El estado siempre nos va a proteger cuando nos falte empleo, las empresas tienen la obligación de darnos formación, los empleos son de largo recorrido, un empleo que está bien pagado hoy lo estará en el futuro, etc.
Una vez entendido esto, el aspirante a WISE Worker se dará cuenta de que su futuro realmente está en su mano. Deberá construir su Ikigai, aquello en lo que es bueno y alguien en realidad está dispuesto a pagarle convenientemente, y que, además, es útil para la sociedad que lo rodea. Después deberá adquirir los conocimientos necesarios y demandados, tanto en el ámbito digital como en el emocional. Los verdaderos WISE Workers se pueden formar en plataformas online, muchas de ellas gratuitas e incluso certificando sus conocimientos. Sabe moverse en lo último y adaptar sus conocimientos a las necesidades de su empresa. Hay que entender que un WISE Worker puede trabajar desde cualquier lugar del mundo para cualquier empresa del planeta, por lo que sus características de relación de empatía con las diferentes culturas y de manejo de los idiomas comunes es fundamental.
El principal reto de un WISE Worker es entender que él es el que aporta el valor y las empresas van a disputárselo, pero eso requerirá adaptación y esfuerzo continuo. Quiero hacer especial mención al tema de género. Es sabido que existe una brecha de género en cuanto al salario y a las posiciones directivas en las empresas como consecuencia del género. Se están haciendo esfuerzos importantes para cambiarlo, pero existe un dato realmente preocupante: Las mujeres están retrocediendo en cuanto a su presencia en las llamadas disciplinas STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). Sin embargo, estas disciplinas se encuentran entre las más cotizadas, con mayor empleabilidad y mejor pagadas. Hay que prestar mucha atención para que esto se pueda corregir a corto plazo o sus efectos serán catastróficos respecto a todo lo conseguido hasta el momento.

 

— Pero, un Wise Worker no es solo aquel con competencias digitales actualizadas, ¿qué papel juegan las emociones en este nuevo escenario?
— Efectivamente, un WISE Worker no solo lo es por disponer de competencias digitales. En un mundo complejo, donde la productividad es una exigencia diaria y donde el cambio es más rápido que en ningún momento de la historia, las capacidades emocionales constituyen el verdadero elemento diferencial. Una enorme cantidad de empleos que se están destruyendo no lo están haciendo porque los trabajadores o los empresarios no tengan las capacidades técnicas adecuadas, sino porque no están saben hacer frente a los retos del mercado, al cambio drástico que sufren las empresas, los clientes o la sociedad, y simplemente se rinden.
Los nuevos WISE Workers tiene que trabajar en entornos complejos, en equipos dinámicos y en organizaciones líquidas que se adaptan rápidamente al mercado y las necesidades del cliente. Estamos viendo como la pandemia ha provocado que se tengan que enfrentar a problemas serios de supervivencia empresarial. Son las características primigenias de la inteligencia emocional las que hace que estos trabajadores puedan superar todas esas dificultades de contorno. La capacidad de autoconocimiento de debilidades y de fortalezas, la capacidad de autocontrol y gestión de tu propia vida, las capacidades de empatía con los demás, pero de asertividad en lo que deseamos y, finalmente, la capacidad de perseverancia y resiliencia, lo que hace de estos WISE Workers los empleados adecuados. Hoy sabemos, porque la ciencia y numerosos estudios lo confirman, que las organizaciones con emociones sanas son más productivas y tienen muchas más probabilidades de sobrevivir en tiempos de fuertes crisis, porque sus miembros se apoyan los unos a los otros, buscan objetivos comunes y elevados, y aumentan sus capacidades de creatividad y adaptación al cambio.

 

— Es imposible hablar de empleabilidad sin tener en cuenta la transformación digital. ¿Cómo ha influido este cambio en la búsqueda de trabajo?
— La empleabilidad es la facilidad que tiene una persona para ser contratado en un entorno empresarial. La transformación digital modifica o regula esto desde dos puntos de vista. El primero hace referencia a disponer de estas nuevas capacidades digitales necesarias para las empresas que transforman sus procesos digitalmente. Si antes necesitábamos saber de campañas de marketing, ahora debemos tener competencias para que este marketing se extienda al mundo digital, a los diferentes entornos tecnológicos y a las redes sociales que usan los clientes.
Si antes atendíamos a nuestros clientes con call centers masivos, primando la atención personalizada por operadores bien formados, ahora tenemos que introducir tecnología con Inteligencia Artificial y con chatbots, que atiendan a nuestros clientes por múltiples canales y medios desde donde se nos dirijan. El segundo punto de vista hace referencia a la propia forma de buscar trabajo. Si antes era importante disponer de contactos, de un buen curriculum y una forma de enfrentar las entrevistas, ahora es importante estar presente, con nuestro perfil profesional, en redes sociales como LinkedIn, InfoJobs o, por qué no, mostrar nuestras capacidades profesionales en otras redes menos profesionales como Instagram o Youtube. La regla sigue siendo la misma, hay que moverse para conseguir empleo, pero la transformación digital nos da una nueva posibilidad respecto la situación previa.
Antes nadie de ninguna empresa llamaría a la puerta de tu casa para ofrecerte un empleo. Sin embargo, ahora la puerta de tu casa es LinkedIn, alguien puede ver tu perfil, puede quedar impresionado por tu trayectoria, por tus capacidades y hacerte una propuesta directamente.
— ¿Qué ventajas supondrá para las empresas contar con estos nuevos perfiles?
— Más que una ventaja será una necesidad. Aquellas empresas que no apuesten por estos nuevos perfiles sufrirán tensiones internas y de mercado que las puede llevar a la quiebra. El mercado es un gran tiburón blanco que no perdona. Si te pones a tiro se te va a comer. Por mucha transformación digital que sufran,  las empresas van a seguir necesitando a los mejores profesionales, a los mejor preparados para sus nuevos puestos de trabajo. Y aquellas que vean primero la necesidad de cambio, llevarán una ventaja competitiva indiscutible. Por ello, es tan importante que todos los responsables de recursos humanos en las empresas entiendan y apuesten por estos nuevos perfiles.
— ¿Qué ocurrirá con aquellos perfiles que no sepan adaptarse a los nuevos requerimientos laborales?
— Es una pregunta fácil, pero dura de responder. Simplemente desaparecerán. No es una cosa de ahora, es una regla del mundo empresarial. Lo que no es eficiente, simplemente desaparece. Ha pasado con la Revolución Industrial, ha pasado con la introducción de los grandes ordenadores en las empresas (que destruyeron millones de empleos de contables, por ejemplo), y volverá a pasar con la transformación digital. Pero, la buena noticia es que se generarán millones de nuevos empleos relacionados con la propia transformación digital.
Cuando aparecieron los ordenadores a mediados del siglo XX se auguraba una destrucción de empleo sin igual en el mundo. Y así fue, pero el mundo apenas lo notó porque empezaron a aparecer nuevos empleos relacionados con el mundo de la informática y las telecomunicaciones. Ninguna tecnología en el mundo ha generado tantos empleos y riqueza en el mundo como las TIC. Lo mismo va a suceder con la transformación digital. Se van a crear millones de empleos relacionados con la Inteligencia Artificial, con la dronificación, con el Internet de las Cosas (IoT), con las criptomonedas, la impresión 3D, las energías renovables o la movilidad eléctrica. Ha que estar pendiente, hay que formarse, hay que adaptarse para acceder a ese enorme pastel que se está poniendo encima de la mesa del mundo.

 

Si quieres formar parte de este cambio y transformarte en el empleado que necesitan hoy en día las empresas, puedes hacerlo gracias al libro «WISE Workers» de Ramón Cabezas.