Ignacio Reyero

Desde que Internet irrumpiese en escena, hace ya varias décadas, la red de redes ha transformado la vida de millones de personas, modificando desde nuestros hábitos hasta nuestras formas de interactuar con las personas y el mundo que nos rodea.

El internet de las cosas o IoT (por sus siglas en inglés) busca conectar el máximo de objetos posibles entre ellos y con las personas, compartiendo información a tiempo real para que los datos que recibamos sean útiles y aprovechables. Uno de los ejemplos más cercanos en nuestra vida diaria es tener conectado el móvil a los electrodomésticos para iniciar ciertas tareas como activar la lavadora a distancia en el momento de menor coste de la electricidad. Este fenómeno a gran escala crearía las llamadas Smart Cities o ciudades inteligentes.

Aunque aún lejos de los países que encabezan las listas de inversión en IoT, en España también se ha comenzado a apostar por este tipo de proyectos, cuyo gasto se estima para este año por encima de los 13.000 millones de euros. Los sectores que ya están poniendo en marcha este tipo de tecnologías dentro de nuestro país son automoción, energía, logística telecomunicaciones y electrodomésticos. En logística, por ejemplo ya se implantan chips en las cargas para agilizar la verificación de inventarios. En automoción, ya utilizamos el procesamiento de datos en tiempo real para ofrecer rutas alternativas de acuerdo al tráfico.

Actualmente la tecnología cuenta con las herramientas necesarias para el desarrollo e implementación avanzada del IoT en la gran mayoría de objetos que nos rodean. Sin embargo, el trecho que nos separa de este futuro son las dificultades que encuentran las empresas para desarrollar o poner en marcha estas tecnologías, como son la inversión, los avances éticos y legales que los regulen y la aceptación de los usuarios.

Los avances del IoT también suponen grandes cambios para la demanda laboral de las empresas. Desde hace ya algunos años, hemos podido observar el crecimiento vertiginoso de los perfiles IT, debido en gran parte a la necesidad de adaptación de la era digital. Con la implementación del IoT a electrodomésticos, coches y ciudades, se espera que la demanda de este tipo de perfiles se multiplique incluso aún más. En la actualidad, son las empresas de telefonía, por sus elevadas inversiones en este campo, las que agrupan a un número mayor de profesionales del ámbito tecnológico.

Por otro lado, si todos los objetos están conectados a internet, hay que tener en cuenta que todo puede ser hackeado, desde los pequeños electrodomésticos hasta las grandes maquinarias industriales. La conexión a internet y la ciberseguridad van siempre de la mano. Es así como también aumenta la demanda de perfiles expertos en ciberseguridad, como el Data Protection Officer o Delegado en Protección de Datos o los Consultores de Hacking-Ético.

Sea cual sea la realidad que nos depara el futuro, lo que parece ser claro es que vendrá determinada por el gran impacto en nuestra sociedad de la tecnología con el que, lo queramos o no, tendremos que acostumbrarnos a vivir. Quizás, no dentro de tanto, Black Mirror, Ex Machina o Minority Report dejen de formar parte del género de la ciencia ficción para retratar la realidad de nuestro día a día.

Ignacio Reyero del Rey.

Manager de la División de IT de ECB Engineering Firm

 

 

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