nube

Tal y como la define la RAE, la resiliencia es “la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o situación adversa”. Esta aptitud, cada vez más valorada y que permite a las personas superar situaciones adversas e incluso salir reforzadas de ellas, ha cobrado aún más protagonismo en los últimos meses por la situación vivida, que ha supuesto un importante test para todos: ciudadanos de a pie, políticos, empresas e instituciones públicas.

Hoy en día, esta resiliencia es un rasgo que las compañías tienen muy en cuenta, sobre todo aquellas que cuentan con una estructura de organización muy compleja o basada en cánones empresariales ya obsoletos. Cambiar el modelo productivo de una empresa no es tarea fácil, pero, por suerte, en la actualidad ya contamos con ciertas soluciones que ayudan a cambiar los procesos e ir modificando poco a poco la manera en la que se trabaja.
En este sentido, el cloud computing y la infraestructura y los servicios en la nube son herramientas perfectas para la adaptación de las empresas a un mundo que está, más que nunca, en constante cambio. Si algo nos ha enseñado la pandemia que estamos viviendo es que los planes fijos y a largo plazo quizás no sean la mejor opción para un negocio. Por ello, la nube es, en estos momentos, garantía de adaptabilidad y resiliencia.
De igual manera, según cifras de Research Dive, el mercado de aplicaciones en la nube superará los 400 mil millones de dólares en 2026, por lo que todo parece indicar que la pandemia ha despertado en las organizaciones el deseo de conseguir los niveles de flexibilidad y de digitalización que llevaban tiempo planificando. Además, tener toda la información y los datos en un lugar accesible como es la nube permite a los empleados trabajar de manera colectiva, remota y en colaboración con compañeros de trabajo que están en otras ubicaciones, lo que conducirá a mejores decisiones comerciales.
También es importante considerar que los servicios en la nube ofrecen más flexibilidad y escalabilidad que los programas tradicionales. Por ejemplo, en el caso de los sistemas de comunicaciones en la nube, basados en telefonía VoIP o WebRTC, se utilizan en todo tipo de empresas pero sobre todo es ventajoso para aquellas que tienen picos muy variables de demanda. La escalabilidad de la nube permite agregar nuevas extensiones telefónicas en minutos.
Por último, la agilidad que proporciona la nube se suma al ahorro de costes que también implica esta tecnología. El software en la nube se actualiza periódicamente por el proveedor, por lo que no se necesitan licencias con costes fijos que hay que renovar al quedarse obsoletas y se basa en un sistema de pago por uso, por lo que solo se paga por los servicios necesarios y el gasto en mantenimiento de TI se reduce considerablemente. Es más, aquellas compañías que apuesten por una organización 100% en la nube, otorgando acceso remoto a sus empleados, tendrán un ahorro considerable en mantenimiento TI al no necesitar comprar servidores físicos y también en espacio inmobiliario, del cual podrían incluso prescindir si todos sus empleados comienzan a trabajar de manera remota.
En conclusión, la combinación de esta palanca digital con el momento que estamos viviendo ayudará a optimizar procesos y a construir modelos de negocio resilientes y adaptativos, preparados no solo para posibles pandemias futuras sino también para aumentar su competitividad, su nivel de digitalización y su seguridad a largo plazo, así como enfrentar con éxito cualquier nuevo reto futuro.

Autor: Santi Vernet, director comercial de masvoz

Imágenes del artículo: andrew-neel-unsplash

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