normalidad

Es cierto que ante el nuevo escenario post-covid19 no es posible predecir lo que va a pasar, en qué momento ni cómo; lo que sí sabemos es que debemos de estar preparados.

Volver a la oficina supone la reapertura de nuestras economías y el compromiso de dinamizar cuanto antes nuestro negocio para ser competitivos teniendo muy presente la salud y seguridad de nuestras personas. El mundo será más exigente, irá más deprisa y nos pedirá más que nunca agilidad y flexibilidad; anticiparnos al cambio y convivir con él es fundamental.
Cómo adaptar los entornos de trabajo y socialización a las nuevas condiciones sanitarias e higiénicas, compaginar el teletrabajo con la oficina tradicional, o garantizar la seguridad y salud en los espacios de coworking y ocio son algunas de las cuestiones que más preocupan cuando se habla de la ‘vuelta a la nueva normalidad’.
La transformación experimentada en el día a día de empresas, trabajadores y particulares ha puesto de manifiesto un proceso de cambio social que no ha hecho nada más que empezar. El teletrabajo motivado por la crisis sanitaria actual, es el primer paso de una profunda reconfiguración de los modelos de trabajo, y, por ende, los espacios que los albergan, salas de reuniones, eventos o conferencias, que limitan su capacidad o se reconvierten en zonas operativas ‘seguras’, son algunos de los ejemplos de esta transformación.
La circulación en los espacios y la higiene, requerirán un esfuerzo
Como parte de la adaptación de las personas al nuevo escenario, será necesario tener protocolos de circulación y configuración de espacios y puntos de higiene accesibles. Si antes hablábamos de espacios de 11 metros mínimos por persona se entiende que ahora este espacio es más amplio para permitir una circulación que asegure mantener la distancia mínima de seguridad. Si tenemos pasillos con un ancho inferior a dos metros es probable que haya que señalizar algún tipo de “ceda el paso” para modificar nuestro comportamiento al momento de interactuar con los compañeros. En cualquier caso, estar a dos metros de distancia, utilizar la mascarilla cuando se reduzca esa distancia o lavar nuestras manos de forma frecuente son hábitos que ahora son importantes y como empresa debemos de intentar asegurar que se cumplan en cualquier caso.
El teletrabajo, pero en condiciones óptimas
Aunque el teletrabajo no va a sustituir a la oficina tradicional, el posible distanciamiento intermitente que condicionará a partir de ahora la actividad laboral y social hace que la solución ideal pase por una combinación inteligente del modelo de trabajo presencial y el remoto. Asegurar la productividad y bienestar de sus trabajadores, tanto en la oficina como desde casa con puestos Home Office, no sólo implementando las herramientas colaborativas on-line, sino también a través de un mobiliario con tecnología incorporada y adaptado a cambios inesperados de uso y aforo, es ahora prioridad de muchas empresas.
La tecnología, para ayudarnos a trabajar mejor y hacernos la vida más fácil
Por un lado, la tecnología nos ha ayudado a estar en contacto con nuestros equipos al permitirnos realizar videoconferencias y estar conectados durante el confinamiento, pero también podemos hablar de la sensorización para detectar el movimiento de las personas dentro de la oficina y confirmar el distanciamiento mínimo de 2 metros en los puestos operativos y espacios de socialización. Cuando el mobiliario está sensorizado la reserva de salas y puestos de trabajos puede controlarse para garantizar la seguridad de todos.
Es evidente que no estamos acostumbrados a este distanciamiento y modificar esa conducta puede llevar su tiempo por lo que en el medio plazo será cada vez más habitual el uso de sensores para evitar el contacto con superficies (iluminación, apertura de puertas, dispensadores de alimentos, encendido o apagado de pantallas y maquinaria, etc.)

Imágenes del artículo: danielle-macinnes-unsplash

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