Conexión talento

Evolucionar para adaptarnos a la nueva realidad será la única herramienta para afrontar el futuro. Esto está dando lugar a nuevas culturas empresariales, en las que el talento, la experiencia de los trabajadores y sentirse parte del entorno son elementos cruciales a integrar en las organizaciones. Cumplir con ellas, favorecerá la conexión humana trascendental que generará mayor talento.

Trabajar en la conexión de las personas, bien sean clientes o empleados, se ha convertido en una prioridad a la que las empresas deben incorporarse. Pero, ¿cómo influye esta transformación en las diversas experiencias? En Trivu, ayudan cada día a humanizar las organizaciones, poniendo la employee experience en el centro. Así nos lo cuenta Marta Alarcón, su human design lead. 

Pregunta: ¿Cuáles son las principales características de la transformación respecto al talento?

Respuesta: Vivimos el fin de un ciclo social, económico y político que ha visto acelerada su velocidad en los dos últimos años. El sentimiento de desesperanza y desconfianza alcanza niveles muy preocupantes. A este contexto de incertidumbre y fatiga generalizada no escapan las organizaciones y su talento. Somos seres sociales, y se nos ha privado de lo más necesario: el contacto con el otro.

En este nuevo modelo que estamos construyendo, la gestión del talento tiene un papel trascendental. Debemos apostar por estructuras ágiles, flexibles y con grandes dosis de empatía que liberen el talento. Pero para que esto ocurra, primero tenemos que integrar en el día a día una mentalidad de cambio. Algo que no solo se aborde desde la capacitación en habilidades soft, sino también desde el cambio de estructuras y procesos.

P: ¿Cuál es el papel de la experiencia de empleado en esta nueva cultura?

R: Hoy en día el talento elige con qué organización quiere colaborar. Con el desembarco en el mercado laboral de los Millenial y, recientemente, los Z, la experiencia de empleado viene a jugar un papel fundamental en la captación y fidelización y en el diseño de la relación empleado-empleador.

Estas generaciones necesitan una vinculación al propósito y a lo valores, mucho más allá de la remuneración económica. Quieren estar comprometidos con lo que hacen y dejar un impacto positivo en su entorno, por lo que se hace imprescindible una visión que inspire. Los líderes tienen que identificar cuáles son las palancas que activan el compromiso con la organización y definir cómo se viven los valores en el día a día. Además, las áreas de capital humano tienen que reinventarse para, de verdad, poder estar al servicio de las personas. De nada sirve contratar a los mejores si después no pueden desatar su potencial y dar su mejor versión.

P: ¿Cómo repercute la gestión emocional del talento en los resultados empresariales y en la experiencia de cliente?

R: Los cambios, por pequeños que sean, siempre van asociados a una caída de la productividad. Las personas necesitamos tiempo, acompañamiento en el proceso de adaptación y, lo más importante, entender los motivos del cambio. No podemos estar orientados a resultados si no conocemos los beneficios del cambio, si no nos sentimos emocionalmente vinculados al propósito y a nuestros compañeros, si no nos sentimos valorados…

Todas las crisis ofrecen oportunidades. Estoy convencida de que la pandemia conseguirá que la salud mental y la gestión emocional tengan la importancia que merecen. En Trivu tenemos un mantra: Be great, Work better, Do good.

«LA EXPERIENCIA DE EMPLEADO JUEGA UN PAPEL FUNDAMENTAL EN EL DISEÑO DE LA RELACIÓN EMPLEADO – EMPLEADOR»

P: ¿Cómo impulsáis esta transformación desde Trivu?

R: Somos el mayor movimiento global por y para el talento. Trabajamos cada día para conectar organizaciones y personas, y acompañarlos para que puedan enfrentar e impulsar la transformación humana que nuestra sociedad. Somos activistas del talento. Creo que tenemos una gran seña de identidad: transmitimos ilusión y frescura, a la vez que seguridad y experiencia.

Esta filosofía está presente en todas las acciones que diseñamos e implementamos desde Trivu. Somos un equipo de personas conectoras, generamos redes de influencia, “apañaos”, como nos gusta describirnos, con una gran flexibilidad y adaptación y consecuentes, con lo que hacemos y decimos.

Somos un movimiento sin ruido, de gente joven (no solo de edad, sino también de espíritu) que está convencida de poder implementar cambios reales que mejoren el día a día de las personas y de las organizaciones.

P: ¿Cuál es el principal reto en este momento de metamorfosis, en el que la conexión humana es crucial?

R: Sin lugar a dudas, el reto es conseguir humanizar las organizaciones, poner al talento en el centro de la toma de decisiones. Las personas están demandando un liderazgo más humano y transparente. Un liderazgo honesto que se comprometa con los valores de las nuevas generaciones y escuche activamente las necesidades de los que ya estaban, de los que nos han traído hasta aquí. En definitiva, organizaciones diversas e inclusivas.

Estoy convencida de que el mundo que viene es fascinante. Tenemos el talento necesario para conseguir grandes cambios: tomemos consciencia y tengamos en cuenta que el viaje implica resistencia y requiere fortaleza. Pero es el viaje de nuestras vidas, ¿no crees?

Imágenes del artículo: Mika Baumeister, Unsplash