Liderazgo trabajo remoto

La pandemia cambió muchas de las cosas que teníamos establecidas por norma en nuestro día a día. Una de ellas es la forma en la que trabajamos, ya que han surgido nuevos modelos laborales que han ido cobrando más protagonismo con el tiempo hasta que han terminado de consolidarse por completo. Esto ha provocado que sea necesario trasladar los factores más importantes del trabajo presencial al trabajo remoto, por lo que aspectos como el liderazgo y saber cómo gestionar un equipo sea fundamental también desde casa.

El trabajo a distancia actualmente es omnipresente en todo el mundo. De hecho, una encuesta realizada por Gallup reveló que trabajar desde casa, incluido en el modelo híbrido, es una tendencia permanente y consolidada. En septiembre de 2021, el 45% de los empleados estadounidenses trabajaban parcial o totalmente de forma remota, y el 91% de ellos tenía previsto continuar algún nivel de trabajo a distancia después de la pandemia. De hecho, el dato más revelador es que el 58% de los encuestados consideraría dejar su trabajo actual si se acabara el acceso a las herramientas remotas.

Por ello, los gerentes y los líderes deben dominar la tutoría virtual y saber cómo gestionar el grupo también en el modelo remoto. Es sabido que un buen liderazgo es un factor imprescindible en la cultura de la empresa, que mejora la retención y el avance de los empleados con talento, por lo que en el trabajo remoto también lo es. En este caso, la pregunta es: ¿Cómo pueden los directores cambiar su enfoque para fomentar estas relaciones cuando los empleados no están presentes físicamente?

Aunque la distancia pueda parecer un obstáculo, aspectos como el compromiso, la confianza, la calidad de las relaciones y la competencia de los líderes son los que sientan las bases del crecimiento de un buen desarrollo profesional. Si te interesa saber cómo conseguirlo, descubre los mejores podcast sobre liderazgo empresarial.

Además, investigaciones recientes sobre las relaciones de desarrollo virtuales indica que esta forma de tutoría puede ser más igualitaria, ya que las conversaciones en vídeo reducen todas las partes a una voz y a una pantalla. La oportunidad de una interacción virtual puede reducir la ansiedad por las reuniones en persona, además de que elimina los obstáculos del lugar físico, ya que las opciones en línea permiten una mayor flexibilidad tanto en tiempo como en espacio.

Otro factor importante es que la capacidad de grabar y transcribir sesiones de mentoría permiten que ambas partes puedan consultar y reflexionar sobre una conversación pasada. También hay que tener en cuenta que hay una mayor disponibilidad de aplicaciones de traducción y subtítulos opcionales en la mayoría de las plataformas virtuales, lo cual es más inclusivo.

Por otra parte, también hay otros factores que no son tan positivos. Es posible que la tutoría virtual requiera más intencionalidad que la tutoría presencial, por lo que hay menos oportunidades de interacciones puntuales o fortuitas, más informales. Además, la ausencia de señales no verbales, la sobrecarga de correos electrónicos y la fatiga de pantalla también pueden suponer un problema.

Solo el 30% de las empresas ofrecían formación en tutoría virtual antes de la pandemia, además de que no estaban centradas en las habilidades intrapersonales y sociales para la mejora de una relación virtual. Ahora, en un contexto en el que hay que saber ser un líder en el trabajo remoto y reforzar las conexiones personales virtualmente, es necesario tener claras varias claves:

Genera confianza 

Establecer confianza en cualquier relación interpersonal y de desarrollo es fundamental, más aun cuando esta es a remoto. Lo primero es tener la iniciativa para tender la mano al otro, demostrar compromiso y fiabilidad en las reuniones, mostrando cuidado y preocupación por la situación laboral del empleado. La relación virtual debe ser un espacio seguro para las dos partes, en el que haya acuerdos de confidencialidad (si se grabará o no) y se cumplan las promesas que hagan ambas partes.

Aclara las reglas del compromiso

Si bien es cierto que las reuniones presenciales tienen un carácter más informal, la tutoría virtual requiere más atención a la hora de establecer expectativas respecto a la logística de la comunicación. Hay que establecer las medidas preferidas para la comunicación, tanto los sincrónicos como los asincrónicos. Por otra parte, hay que ser flexible con los horarios de las reuniones y empatizar con las realidades personales que se viven en casa.

La importancia de la intencionalidad en las relaciones 

Comprender los valores, la personalidad y la vocación profesional del aprendiz es fundamental. Por ello, hay que hacer preguntas que vayan profundizando progresivamente en las experiencias, sentimientos y objetivos para lograr un buen nivel de simpatía y cercanía. Un esfuerzo reflexivo a la hora de desarrollar la relación y descubrir valores compartidos es la mejor manera de mitigar los posibles prejuicios o sesgos que puedan haber sobre la otra persona.

Colabora siempre que puedas

La tutoría en la ofician ha ofrecido tradicionalmente muchas oportunidades para trabajar juntos en proyectos de investigación, desarrollo de productos o presentaciones para clientes que benefician a todas las partes: al aprendiz, al mentor y a la organización. Esto se puede trasladar a las relaciones virtuales. Esta es una parte muy positiva, ya que la colaboración deliberada promueve habilidades como la gestión de proyectos, la entrega de presentaciones, la redacción, la investigación y el dar y recibir comentarios.

Por lo tanto, las nuevas habilidades para la tutoría virtual pueden llegar a ser muy efectivas, lo que causará un buen impacto en los empleados y beneficiará a la organización gracias a un buen liderazgo en el trabajo remoto.

Imágenes del artículo: Good faces, Unsplash