El consumo de los hogares, al igual que el comportamiento de la sociedad, se ha visto transformado como consecuencia de la situación derivada de la pandemia por Covid-19.  A pesar de la continuación de restricciones y limitaciones de movilidad, más de la mitad de los consumidores cree necesario e inteligente mantener los niveles de consumo, así como se observa un leve optimismo, en comparación con los trimestres anteriores.

El Informe sobre las Perspectivas del Consumidor, realizado por el equipo de análisis de Kantar ha desvelado los datos sobre las intenciones de los consumidores en el último trimestre de 2020, los cuales destacan la percepción del pesimismo del país, similar a la crisis de 2013 o 2015. Sin embargo, los consumidores mantienen una mejor valoración de la situación en los hogares, frente a la situación generalizada en el país.

En este cuarto trimestre de 2020, la confianza del consumidor se ha visto recuperada, frente al primer y segundo trimestre del año. Este aspecto positivo se debe al comienzo del proceso de vacunación, como posible solución a la crisis sanitaria.

En cuanto a los niveles de consumo, el 57% de la población considera inteligente mantener los niveles actuales, frente a un 37%, que cree necesario reducirlos actualmente. Sin embargo, esta opinión de reducción de gastos se ha incrementado en relación con trimestres anteriores, y frente al aumento del consumo, que ha desaparecido, prácticamente.

La intención de consumo se mantiene con una tendencia a la baja en los productos de uso diario, en comparación con años anteriores, manteniéndose a la cabeza del consumo la alimentación (44,6%) seguido de productos de belleza y droguería (31%). De este modo, también se ha visto reducida la previsión de compa o reforma de vivienda, a la par con los planes de pensiones.

La prolongación en el tiempo de las restricciones ha ocasionado el desplome del consumo y compra de ocio. Como consecuencia de este retroceso, se está generando mayor ahorro en los hogares sin problemas económicos y empleos fijos.

En relación con la seguridad del puesto de trabajo, existe una baja percepción de la posibilidad de pérdida de empleo en la población ocupada, descendiendo así, el temor por la reducción de ingresos. Esto se debe a que la destrucción de empleo más afectada es la relacionado con el contacto directo y presencial con el cliente, el cual no se ha recuperado, hasta el momento.

Por último, a pesar del pesimismo de la población, la reducción del consumo por las limitaciones y la situación actual, la valoración de la situación general del país es peor que la previsión de la situación económica del hogar.

 

Imágenes del artículo: Markus Spiske