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Con motivo del Día Mundial de la Ciberseguridad, el comparador de seguros acierto.com ha realizado un informe que revela algunos comportamientos de riesgo entre los internautas españoles. Entre estas conclusiones, destaca que la metodología de recopilación de datos por parte de la INE posee más ventajas que inconvenientes y tacha la controversia generada por una preocupación mal entendida.

En primer lugar, el estudio destaca que los datos aportados por las compañías telefónicas serán entregados de forma agregada, lo que significa que en ningún momento se podrá rastrear una línea en concreto, ni relacionar un número de teléfono o un terminal con su titular.

Además, se estima que las conclusiones que extraiga el estudio sirve para que gobiernos y ayuntamiento puedan mejorar las condiciones y necesidades de los ciudadanos, así como, mejorar las opciones de movilidad en los ciudadanos ya que ofrecerán un mayor entendimiento sobre el flujo de personas entre origen y destino.

Cabe destacar que gracias a que el estudio está siendo llevado a cabo por un organismo institucional, toda la información es pública y accesible. Por su parte, las compañías telefónicas ofrecieron una serie de soluciones a sus clientes que no quisieran participar en la muestra. Dos de las tres compañías telefónicas daban la opción a través de sus apps de no participar en el estudio, aun así, únicamente poniendo el modo avión o apagando el teléfono no será rastreado.

La metodología que emplea el INE para recopilar los datos de geolocalización pasa por dividir el territorio nacional en 3.200 celdas con un mínimo de 5.000 residentes por celda, las cuales servirán de referencia para conocer los trayectos habituales de los usuarios. Con la información sobre a qué antena se conecta el terminal, se podrá analizar el flujo de movimientos, pero en ningún momento se conocerá la ubicación exacta, sino únicamente las celdas entre las que se mueve.

Las apps: un peligro menos visible pero real

Si se analizan los permisos que se suelen ceder a las aplicaciones, se entiende que los más habituales son al almacenamiento, los SMS, la cámara, los contactos, la ubicación o el micrófono. Además, se les permite no sólo leer estos datos, sino también, en muchas ocasiones, modificarlos. Lo que esas aplicaciones hagan después con esta información, lejos de ser público, es desconocido para la mayoría de usuarios.

De hecho, casi un 90% de las apps Android que estudió un equipo de investigadores de la Universidad de Oxford, estaban configuradas para transferir información a Google. Además, en algunas ocasiones, aunque se nieguen explícitamente ciertos permisos a las apps, estas pueden encontrar otra forma de conseguir acceso a los datos a través de diversos mecanismos, como demostró un grupo de expertos en ciberseguridad, que detectó 12.923 aplicaciones que lo hacían.

Un ejemplo de ello que plantea acierto.com, sería para acceder a la ubicación. A pesar de que el usuario negara el acceso a los datos sobre dónde se encontraba en cada momento, si la app tenía vía libre al almacenamiento del teléfono, podía extraer la ubicación a partir de los metadatos de las fotografías, ya que en estos se guardan tanto la hora como la posición en la que fueron tomadas.

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Lee la noticia completa en Cuadernos de Seguridad, medio perteneciente al Grupo Peldaño, expertos en Comunicación Profesional.

Imágenes del artículo: shutterstock

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