profesionales

Autor: Dani Segarra, CX Ambassador y fundador de CXLAB 

Se dice que el cuerpo humano es la máquina más perfecta que existe.

Y es cierto. No conozco a nadie que haya profundizado en cualquier proceso que se desarrolla en el cuerpo humano (la gestación, una digestión, los ritmos circadianos, etcétera) sin haberse asombrado de lo complejo y perfecto que es.

Eso me pasó cuando escuché el concepto de «Propiocepción«.

La propiocepción es el sentido que nos informa dónde está cada parte de nuestro cuerpo y cada parte de nuestro sin necesidad de mirarla. Es decir, es el sentido que nos permite percibirnos a nosotros mismos.

Y aquí viene lo interesante. El sistema propioceptivo, a partir de posicionar cada parte de nuestro cuerpo nos permite reaccionar de manera adecuada e inmediata a los retos del mundo exterior.

Por ejemplo, cuando vas caminando por el campo y no te tropiezas ni te caes es porque este sentido ha detectado los baches, las zanjas o los desniveles que ha encontrado y ha respondido haciendo las correcciones necesarias para que puedas seguir avanzando.

Pero como todo en la vida, lo que no usa, se atrofia.

Si no desarrollamos la propiocepción porque, por ejemplo, siempre vamos por superficies planas y niveladas o porque no tenemos riqueza de movimiento (actividad física variada), esta propiocepción se debilita y corremos el riesgo de tener un accidente.

Cuando conocí este proceso me hizo reflexionar en la necesidad de los profesionales de responder a los retos del entorno altamente cambiante del mundo de los negocios.

¿No sería genial tener un sistema propioceptivo de nuestra carrera profesional?

Algo que nos informe de en qué punto estamos posicionados nosotros, como profesionales, y cada una de nuestras habilidades y conocimientos y que nos permitiera responder de la mejor forma a los retos del mundo exterior. Algo que nos permita seguir avanzando sin lesionarnos, sin estancarnos, sin caernos.

Desafortunadamente, la mayoría de los profesionales piensan que el aprender termina al salir de la universidad y que basta con hacer algún cursillo de vez en cuando. Cuando la propiocepción de sus carreras se atrofia, aumenta el riesgo de accidente.

¿Cómo es la propiocepción de la carrera profesional?

Después de darle alguna vuelta, entendí que, si bien no tenemos un sistema propioceptivo de nuestra carrera, sí que tenemos dos rasgos que nos pueden ayudar: la humildad y la sinceridad.

Primero debemos ser humildes. Porque sin importar lo mucho que creamos saber, no es nada con lo que desconocemos o lo que nos queda por aprender. Como dijo Descartes: «Daría todo lo que sé por la mitad de lo que ignoro». Pero ser humilde es la mitad del camino.

Para llevar nuestras carreras a buen puerto y alcanzar nuestra mejor versión como profesionales necesitamos ser radicalmente sinceros con nosotros mismos. No es fácil. Incluso puede ser doloroso, pero es imposible responder a los retos del entorno profesional sin tomar consciencia de nuestras limitaciones y áreas a mejorar.

¿Cómo ejercitar la propiocepción de la carrera?

La única forma de desarrollarnos y convertirnos en profesionales más competentes es el aprendizaje continuo. Y aquí la formación es nuestra gran aliada.

Si el mundo cambia rápido, nosotros debemos cambiar más rápido. Debemos aprender, desarrollarnos, seguir creciendo.

Y esto nos lleva al último rasgo para desarrollar la propiocepción: la apertura.

Debemos estar abiertos a la idea de que lo que hoy funciona, mañana quizás está pasado de moda. Y para esto tenemos que abrirnos al cambio: leer, escuchar, relacionarnos con otros profesionales para tomarle el pulso continuamente al mercado.

Humildad, sinceridad y apertura. Eso es todo lo que necesitas para desarrollar la propiocepción de tu carrera y acercarte a tu mejor versión.

Imágenes del artículo: Foto de Venti Views en Unsplash