Trabajadores flexibles

Autora: Esther Expaña, co-founder de Experienzia

Las nuevas formas de trabajo requieren cambios y muchos directivos sienten desconfianza en sus equipos sin poder «ver» lo que hacen desde casa. Por todo ello, las empresas deben trabajar en la confianza, la motivación y el trabajo en equipo, a través de líderes con influencia.

¿Mandas un meet y nos conectamos? Hace tan solo un año esa frase casi no se oía, y es que sin duda, las nuevas formas de relacionarnos nos han atropellado durante 2020, acelerando lo que ahora ya es una realidad.

Todos nos hemos visto involucrados en la necesidad de adaptarnos a una realidad virtual que, no sólo nos ha afectado en el ámbito personal, enseñando a nuestros padres a conectarse a una videollamada para que vieran a sus nietos, sino que además se ha hecho imprescindible en nuestro entorno laboral. El famoso “teletrabajo” que sonaba hace algún tiempo en las grandes empresas, ha llegado para quedarse.

Este nuevo panorama nos sitúa ante un escenario con dos grandes actores: las empresas y los trabajadores; las empresas han tenido que adaptarse tecnológicamente facilitando el trabajo a sus empleados. Pero además con un doble esfuerzo, en muchas ocasiones, teniendo que definir nuevas líneas de negocio demandadas por los clientes. Así hemos visto nacer nuevos ecommerce como línea de ingresos adicionales. Las necesidades del cliente cada vez más acostumbrado a otra manera de comprar, ha obligado a las marcas a desarrollar canales alternativos para seguir ofreciendo sus servicios.

Por otra, el empleado, que se ha tenido que adaptar, de un día para otro, a reuniones virtuales, conciliación familiar, incertidumbre y cambios constantes. Y en este nuevo guion de la película que tienen que escribir las empresas, el doble reto es conseguir trabajadores flexibles, comprometidos y responsables, con líderes diferentes. Estos últimos, en algunos casos, más difíciles de adaptarse, acostumbrados a formas de liderazgo algo más “anticuadas”.

Cara y Cruz del teletrabajo

Pero entonces, el teletrabajo ¿es bueno o es malo? Como todo, tiene matices… En la balanza de lo bueno nos encontramos con ventajas: aumento de responsabilidad individual y de equipo. Ahorro de tiempos sin desplazamientos y con reuniones más agiles. Optimización de tiempos evitando distracciones y tiempos perdidos en la oficina…

Pero en la balanza de lo menos bueno nos encontramos con impactos en la parte más psicológica, con un aumento de estrés, incremento de la sensación de aislamiento y posible pérdida de objetivos. El reconocimiento social del trabajo, la pertenencia a un grupo no puede cambiarse por una sala virtual.

Y con respecto al cliente, ¿afecta el teletrabajo a nuestros clientes? Sin meternos en temas de atención al cliente y focalizándonos en los equipos de customer experience responsables de velar por el cliente, creo que el hecho de que los equipos de trabajo no estén juntos debilita su creatividad y la co-creación se antoja compleja a través de videollamadas. La no posibilidad de utilizar prácticas como go&see para estar cerca del cliente ponen en riesgo conocer la realidad que está viviendo. Pero no significa que no se pueda trabajar en otras maneras o fórmulas para conseguir no mermar las capacidades de estos equipos, eso es el nuevo reto para esas áreas.

Para terminar, me gustaría dar una pincelada sobre el nuevo perfil del profesional que se está demandando junto con las nuevas empresas que están surgiendo. Los modelos empresariales comienzan a ver los beneficios de estructuras más ágiles y sencillas, prueba de ellos son las llamadas startups, que actualmente ya son más de 4.000 en nuestro país. Estos modelos de negocio empiezan a atraer a profesionales y talento diferentes, con acuerdos de colaboración con freelance o empresas de consultoría pequeñas, pero con gran experiencia. Formas distintas de liderazgo, movilidad, trabajo por objetivo y optimización de tiempo y costes.

Imágenes del artículo: David Hofmann, Unsplash