cookies

Aunque parezca mentira con todo el revuelo que generó el cambio en la ley de protección de datos en mayo de 2018, solo el 14% de las páginas que más visitan los españoles ha adecuado su uso de cookies al RGPD. La mayoría de las empresas tuvo que revisar el uso que hacían de las cookies. Pero todavía a estas alturas son muchas las que siguen sin adaptarse.

El usuario está acostumbrado a aceptar las cookies de todos los sitios en los que navega sin pararse a leer qué implicación podría tener. La costumbre de navegar por internet desde su nacimiento bajo un supuesto anonimato y sin pensar en las consecuencias sobre nuestra privacidad por desconocimiento, se ha vuelto hoy peligroso por el uso que pueden hacer de nuestros datos.

¿Cómo funcionan las cookies y qué datos pueden brindar a las empresas?

Las cookies son pequeños archivos que permiten individualizar a un dispositivo en su navegación por Internet. Su uso para facilitar el seguimiento del usuario a través de múltiples páginas web, o enriqueciendo bases de datos con diferentes perfiles, exige el consentimiento previo, aclarando cuáles son sus receptores y propósitos. La mayoría de ellas pueden ser muy variadas, así como los datos que recogen. Su finalidad es brindar una experiencia más personalizada y fluida al usuario, aunque lo realicen a costa de su privacidad.

Estos pequeños archivos de texto son fundamentales para las empresas, ya que brindan información muy valiosa de los consumidores y sus movimientos en la navegación por internet. Las cookies pueden aportar el número de páginas visitadas, tiempo transcurrido, pagos en línea realizados, registros y qué publicidad ha resultado interesante para que el usuario haga clic. De esta manera, a través del análisis de patrones de clientes, las compañías pueden personalizar cada vez más la navegación y ofrecer productos y servicios adecuados a las necesidades de cada usuario.

¿Conocemos los riesgos?

Dado el desconocimiento general de la mayoría de los usuarios a la hora de navegar por internet, las cookies también suelen ser aceptadas sin conocer los verdaderos riesgos a los que se enfrentan, exponiendo así su privacidad.

Con la entrada en vigor del RGPD y para preservar la privacidad del usuario, es necesario que las empresas le exijan una aceptación expresa de las cookies, obligándolo a confirmarlas.

Según un estudio de PrivacyCloud, prácticamente todas las webs analizadas incumplen la obligación de permitir al usuario rechazar directamente las cookies con la misma sencillez con la que se aceptan. Además, un 9% equiparan la cesión de datos a un peaje de acceso, dado que no permite al usuario visitar la web si no acepta las cookies.

Las agencias de protección de datos del Reino Unido y Francia han publicado recientemente directrices de carácter restrictivo, esclareciendo que las cookies de terceros utilizadas en publicidad programática (banners), no cumplen en ningún caso los estándares de consentimiento escogidos, al no tener en cuenta la autorización explícita de los usuarios.

Imágenes del artículo: matthew-henry-unsplash

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