innovar

«¿Quién manda en la empresa? ¿Quien explora o quien explota?». Éstas son las preguntas que Alfons Cornella, fundador de Infonomia y de Institute of Next, planteó a los participantes en el décimo Meeting Innovación impulsado por la Universitat de Barcelona y celebrado el 21 de noviembre.

Para Cornella, «la empresa es innovación. No se trata de que haya innovación en la empresa, sino que tiene que formar parte de la estructura y tiene que incorporarse a ese día a día de la compañía que constituye precisamente el principal enemigo en la actualidad para innovar». En su magistral intervención, Alfons subrayó que «tan importante resulta la innovación en los productos como en los sistemas de trabajo de la propia organización. La planificación ha muerto y ha nacido la estructura adaptativa«, sentenció. El fundador de Infonomia apeló a una máxima de Microsoft, que señalaba que las empresas que implantan una cultura del trabajo son más propensas a obtener crecimientos de doble dígito.

«Muchas iniciativas fracasan precisamente porque no existe un motivo claro para la innovación».

Para este experto, es fundamental plantearse por qué innovar. «Muchas iniciativas fracasan precisamente porque no existe un motivo claro para la innovación. Y si éste no está claro, no prosperará». Alfons Cornella admitió que la principal razón para innovar en la actualidad a menudo reside en sobrevivir; innovando, incluso, para conseguir oportunidades en el exterior en forma de exportaciones que permitan salvar el negocio.

La innovación vista por el experto Alfons CornellaCornella, que considera que innovar es una cuestión más de método que de actitud, entiende que frecuentemente en las empresas quienes exploran (es decir, quienes trabajan por innovar) quedan supeditados a los que explotan (quienes siguen moviendo la maquinaria tradicional de la organización para conseguir que, a final de mes, todo el equipo pueda cobrar su nómina). No obstante, insistió en la necesidad que las compañías incorporen la innovación a su cultura.

«Ideas simples, capaces de aportar valor y resultados».

«Y la innovación parte de hacerse preguntas; buenas preguntas», planteó Alfons a los presentes, aun reconociendo que, «cuanta más formación tenemos, menos preguntas nos hacemos. Cornella destacó que innovar «reclama un esfuerzo importante, una actitud persistente y localizar un problema para encontrarle una solución». Sin embargo, desechó la idea que la innovación tenga que comportar grandes sofisticaciones y abogó por ideas simples, capaces de «aportar valor y resultados. Valor porque para determinadas personas esa solución le resulta útil, y resultados porque hay un público dispuesto a pagar por ello y, por tanto, aportarnos beneficios».

En este sentido, el fundador de Institute of Next considera que existe un «exceso de innovación. Hay que preguntarse si no estamos dando vueltas sobre lo mismo y planteando soluciones innecesarias», en ocasiones simplemente estéticas que no aportan nada o, en otras, que incluso resultan perniciosas para la sociedad. Llegados a este punto, aludió a las nuevas generaciones, «que se muestran más sensibles con los problemas que plantea la sostenibilidad y que se muestran reacios a generar más trastos».

Soluciones sencillas e innovadoras

Alfons Cornella se muestra más partidario de la denominada innovación frugal, que puede ejemplificarse con algo tan simple como unas botellas de Coca-Cola recicladas que, aplicadas en los techos de unas humildes casas y a modo de claraboyas, permitían amplificar la claridad de los habitáculos. Pero, también, una sencilla plataforma de goma aplicable a los pies para preservar a éstos de la arena de la playa en los tórridos meses de verano cuando resulta casi imposible andar descalzo sobre ella. O, también, un calzado realizado a partir de fibra de plátano.

«Generar valor tiene que ser la obsesión en la innovación», subrayó Alfons, aun admitiendo que el concepto «valor» constituye una variable subjetiva. Tan subjetiva como la propia innovación, en donde a su entender existen muchas leyendas a desterrar, como por ejemplo que la mayoría de las ideas triunfadoras han tenido su origen en un garaje. Pero, también, que la innovación es patrimonio de la juventud. «La edad mediana de la innovación se sitúa en torno a los 40 años, pues muchas experiencias innovadoras requieren un proceso previo. Asimismo, sin liderazgo la innovación no va a funcionar», advirtió Cornella.

«Las ideas ocurren en momentos inesperados».

¿Cómo y dónde innovar? Ésta es otra de las cuestiones que Cornella quiso despejar ante la audiencia de la Universitat de Barcelona en el Meeting Innovación y que también queda reflejado en su libro «Cómo innovar… sin ser Google». Alfons abogó por reinventar aquellos cafés de principios de siglo pasado, donde los debates suscitaban ideas luminosas. «Pero las ideas ocurren en momentos inesperados, como por ejemplo en el ‘cowalking’, en las conversaciones de las personas mientras pasean». Aunque también recordó que, en ocasiones las desconexiones como a las que se sometía Bill Gates en vacaciones, cuando se dedicaba a leer los libros que le habían recomendado las personas de su máxima confianza, le permitían despertar nuevos proyectos.   La innovación vista por el experto Alfons CornellaIgualmente, el fundador de Infonomia mostró su sintonía con Larry Keeley y su teoría según la cual, al igual que cualquier número es resultado de una combinación de números primos o todo elemento químico de la tabla periódica es producto de unos determinados átomos, ¿podemos escoger en cada proceso de innovación una combinación de elementos básicos?

Sistemas orbitales

Su reciente estancia en China ha permitido a Alfons Cornella confirmar su creencia en torno a los sistemas orbitales de innovación, en los que una empresa tradicional se dedica a «explotar» mientras alrededor «orbitan» toda una serie de startups que se dedican a «explorar». Es el caso de la china Xiaomi, con 270 startups en su entorno que son las que posibilitan el crecimiento de esa multinacional asiática.

Precisamente Asia ocupó los últimos minutos de la conferencia de Alfons Cornella, quien advirtió que «la ola de innovación que viene de ese Continente, y más concretamente de China, es tremenda y cambiará el Mundo. Ese país, con 1.400 millones de habitantes, la mitad de ellos integrantes de la clase media y que ya está desarrollando trenes de alta velocidad que venden a 80 países, asiste a un programa de emprendeduría en masa impulsado por el gobierno chino. Cada año emergen de las universidades chinas 7 millones de graduados que son invitados a emprender y a innovar y completamente familiarizados con esa cultura transformadora e imprescindible para las empresas que quieran mirar hacia el futuro».


Accede a la noticia original en Diffusion Sport, medio perteneciente al Grupo Peldaño, expertos en Comunicación Profesional.

Imágenes del artículo: shutterstock

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