Un mercado laboral gobernado por máquinas

Si tenemos en cuenta el tipo de trabajos que existen ahora mismo en el mundo, podríamos decir que la mayoría de ellos se nutren de la repetición. Es decir, si queremos competir en trabajos repetitivos con las máquinas, los humanos siempre saldríamos perdiendo. Por lo tanto, ¿dónde residen nuestras fortalezas?

Uno de los estudios más citados sobre el riesgo de automatización de muchos trabajos es ‘The future of employment: How susceptible are jobs to computerisation?’, que aún teniendo ya algunos años, es de los más exhaustivos «científicamente hablando», que se han preparado hasta la fecha. El informe analiza el riesgo de automatización de 700 de las profesiones más corrientes en Norteamérica desde el 2013 a veinte años vista. Conviene resaltar que aunque el estudio se desarrolló completamente en América del Norte, las conclusiones son extrapolables a otros confines del mundo desarrollado.

Los resultados de la investigación apelan a que del total de las ocupaciones analizadas, el 47% contaban con el riesgo de ser automatizadas. Sobre todo, las que tienen que ver con operadores de telemarketing, relojeros, recepcionistas, vendedores, cocineros de «fast food» y conductores.

Sin embargo, no todos los pronósticos sobre el futuro son pesimistas. «Hay una gran razón por la cual los humanos no desaparecerán del panorama de atención al cliente, y es que los humanos valoramos más las interacciones humanas que con un robot, necesitamos empatía».

Los trabajos del futuro

Además, si se echa un vistazo al terreno práctico, ya han empezado a florecer informes, que hablan de la creación de trabajos del futuro. Descripciones de nuevos puestos de trabajo, que tienen previsto existir pero que aún no están entre nosotros, como son los de: «guía turístico espacial», «diseñador de cuerpo humano», o el de «creador de entornos virtuales», unos todavía son ciencia ficción, pero alguno ya nos va sonando.

Y es que como se puede divisar, muchos de los trabajos que desaparecerán serán reemplazados por la inteligencia artificial, pero aún falta en muchos casos una definición comprensible y transversal. Lo que está claro es que la inteligencia artificial no tiene límites.

Porque si mencionamos los posibles peligros a los que nos enfrenamos en esta cuarta revolución industrial, ya no es que las máquinas, robots y otras inteligencias artificiales acaben por arrebatarnos nuestros puestos de trabajo (creando nosotros otros), sino que además puedan llegar a anularnos como especie. Voces más alarmistas como la del filósofo británico Nick Bostrom, de la Universidad de Oxford, quien compara nuestro destino con el de los caballos, cuando fueron sustituidos por los automóviles y los tractores.

Esperemos que nuestra inteligencia humana encuentre caminos inescrutables para impedir que esto sea así. Al final es el ser humano el encargado de crear otros mundos, mejorando algunos descritos en la ciencia ficción.

Imágenes del artículo: lukas-unsplash

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